poema 4 8 9


 Será que no me doy cuenta

en mi autosuficiencia

que sigo cayendo y cayendo

sobre la misma condena.


Si se repite el patrón

puede incluso ser peor

llevarme de nuevo a la debilidad

soltarme un golpe fatal

y no saber otra vez

dónde comenzar.


Es un juego siniestro

que yo no pedí jugar.

Estoy corriendo

intentando esquivar

el fuego que persigue

mientras recobro la paz.


Este juego no terminará

y yo estaré aquí 

sintiendo la fragilidad.


No hay salida de este laberinto

me lo dice la intuición

pero quién controle este instinto

quiere ser el corazón....


Si continúo viva

y me regalas el rayo de sol

que me despertó un día,

yo prometo no dejar este camino que iluminas

canto de la luz del universo

invitándome a disfrutar la vida.




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