Hola, espero que algún día me leas como hoy estás leyendo ese libro frente a la piscina. Así sentiré que el final no existe, que estoy contigo a pesar de desaparecer. Hoy visité las cataratas del Iguazú en Argentina. Me hubiera gustado llegar al infierno al presenciar la garganta del diablo. Me hubiera gustado llegar, dar un paso adelante y tirarme a la eternidad. Lo sentí. Todavía lo siento. No me hubiera pesado el cuerpo, porque habría sido una con el agua, chocando con las rocas, cayendo a la tierra y al infinito. Me habría hecho una con el río para siempre. Como el agua que nunca acaba y pasea toda la vida sobre tierra fértil. ¿Por qué no lo hice? Es posible que sea porque quería escribirte esto y que me leyeras, algún día, como estás leyendo tu libro frente a la piscina.