Al caer a mi estómago


La comida al caer a mi estómago,
provoca un estruendo...

dolor, miedo, incertidumbre.

Hay un pequeño monstruo que pisotea mi estómago.
A veces lo muerde o lo patea.
El dolor es irresistible,
pero lo resisto.
Si no como, muero.
Si como, muero.

Me pregunto si Lovecraft me entendería
o lo hará cuando estemos en la antesala del Infierno
hablando de cómo no es lo que esperábamos.

Quiero un abrazo que me llegue al estómago
y lo acaricie y le transmita su calor.
Después quiero que lo oprima y
el dolor sea profundo y fuerte, terrible.
Que la mano que abrace apriete
hasta despedazar mi estómago.
Que el dolor me haga desmayar.

Quiero, sin embargo, que me siga abrazando,
cuando la incertidumbre se acabe
y llegue mi fin.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Silencio de Tierra

No más

¿Sigo siendo?