Al caer a mi estómago
La comida al caer a mi estómago, provoca un estruendo... dolor, miedo, incertidumbre. Hay un pequeño monstruo que pisotea mi estómago. A veces lo muerde o lo patea. El dolor es irresistible, pero lo resisto. Si no como, muero. Si como, muero. Me pregunto si Lovecraft me entendería o lo hará cuando estemos en la antesala del Infierno hablando de cómo no es lo que esperábamos. Quiero un abrazo que me llegue al estómago y lo acaricie y le transmita su calor. Después quiero que lo oprima y el dolor sea profundo y fuerte, terrible. Que la mano que abrace apriete hasta despedazar mi estómago. Que el dolor me haga desmayar. Quiero, sin embargo, que me siga abrazando, cuando la incertidumbre se acabe y llegue mi fin.