Idas y vueltas. Ideas de ocasión
I
La soledad/
—¿Qué sientes Denhi? ¿Qué haces?
—¿Describir mi situación actual?
—En primer lugar ¿la quieres describir?
—No quiero. Es mucha la sensación y poca la razón.
—De no usar la razón, poco valdrá la sensación que experimentes. Dime.
—Sí tengo ideas, lo que no tengo es la forma de explicarlas, de contarte lo que siento.
—Apúrate. La memoria no perdona y las experiencias se oscurecen.
—¿Quién eres?
—Un hombre-guía perdido en el tiempo. No vine por ti, pero me encontré contigo.
—Siento que mi vida me supera. Corre y no logro comprenderla. Ni siquiera la sigo.
—Debes darte prisa. La próxima vez te quitaré las dudas sin preguntar y te llevaré directamente al destino que escogí para ti. Vive de una vez, corre.
—No sé tu origen ni me interesa, pero claramente no eres como yo. Si tienes algo importante que decir, dímelo.
—A cada existencia le pertenece un cordel que puede amarrar a su muñeca y considerarlo como una vía. Tú tienes diez opciones de cordón, dos muñecas, pero cinco dedos. Decide.
—En primer lugar ¿la quieres describir?
—No quiero. Es mucha la sensación y poca la razón.
—De no usar la razón, poco valdrá la sensación que experimentes. Dime.
—Sí tengo ideas, lo que no tengo es la forma de explicarlas, de contarte lo que siento.
—Apúrate. La memoria no perdona y las experiencias se oscurecen.
—¿Quién eres?
—Un hombre-guía perdido en el tiempo. No vine por ti, pero me encontré contigo.
—Siento que mi vida me supera. Corre y no logro comprenderla. Ni siquiera la sigo.
—Debes darte prisa. La próxima vez te quitaré las dudas sin preguntar y te llevaré directamente al destino que escogí para ti. Vive de una vez, corre.
—No sé tu origen ni me interesa, pero claramente no eres como yo. Si tienes algo importante que decir, dímelo.
—A cada existencia le pertenece un cordel que puede amarrar a su muñeca y considerarlo como una vía. Tú tienes diez opciones de cordón, dos muñecas, pero cinco dedos. Decide.
—La soledad se ha plasmado íntegra en el porvenir de mi andar. No veo otro color, ni otro cordón.
—No te confundas Denhi. La soledad es un aliado, es un permanente. La soledad te ayuda, te abraza y al final te desintegra. Es todo. Mira a su alrededor. Escoge dentro de todo el universo los diez cordones que amarrarás a tus dedos para seguir viviendo.
—Lo haré...
Mientras pasan los días me convenzo de la trampa del diablo escondido. Pero no soy Fausto.
II
Un Subway/
$81 pesos por un pan relleno de pollo y verduras, fuze tea y unas papas ruffles.
El dinero también es un inconveniente. No confiar en mí es un inconveniente.
Tengo miedo de escribir. Pero estoy repleta de anécdotas, historias y personajes que espero no olvidar.
III
El compromiso/
Actúo en la vida siempre con compromiso. Aunque muy pocas veces pienso, o casi nunca, en que sepa lo que estoy haciendo me comprometo.
Observo entonces a mi alrededor y pocas personas lo hacen, comprometerse.
No he conocido hombre o mujer que no llegue tarde a una cita. Suelen tener motivos coherentes, "justificados" o ninguno. Digo ninguno porque nada me dicen. Claramente hay motivos. Me gustaría saberlos.
IV
Te quiero/
Te quiero por cómo ves el mundo.
Te quiero porque así me ayudas a cambiar mi forma de verlo todo.
Me gustas.
No dejes de hacerlo, de escribir, de mirar, de saber, que siempre habrá un egoísta que te quiera por lo que le haces sentir.
Comentarios