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Mostrando entradas de julio, 2014

Dos solitarios comparten un cigarro

El humo del cigarro en mi ventana entra y sale de ella a petición del viento. Mi pensamiento se pausa  y puedo escribir. Hay marea frente a mis ojos, el aire fuma. Huele terrible, a libertad de morir o renacer. He reconocido los motivos por los cuales las personas no dejan de fumar. La mejor soledad acompañada es con el viento, en el placer que da fumar un cigarro compartido con él.

Idas y vueltas. Ideas de ocasión

I La soledad/ —¿Qué sientes Denhi? ¿Qué haces? —¿Describir mi situación actual? —En primer lugar ¿la quieres describir? —No quiero.  Es mucha la sensación y poca la razón. —De no usar la razón, poco valdrá la sensación que experimentes. Dime. —Sí tengo ideas, lo que no tengo es la forma de explicarlas, de contarte lo que siento. —Apúrate. La memoria no perdona y las experiencias se oscurecen. —¿Quién eres? —Un hombre-guía perdido en el tiempo. No vine por ti, pero me encontré contigo.  —Siento que mi vida me supera. Corre y no logro comprenderla. Ni siquiera la sigo. —Debes darte prisa. La próxima vez te quitaré las dudas sin preguntar y te llevaré directamente al destino que escogí para ti. Vive de una vez, corre. —No sé tu origen ni me interesa, pero claramente no eres como yo. Si tienes algo importante que decir, dímelo.  —A  cada existencia le pertenece un cordel que puede amarrar a su muñeca y considerarlo como una vía. Tú tienes ...

En la cabeza no cabe todo

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Si les pasa a ustedes, tal vez me alegre de la coincidencia. Lo que me abarca,  se satura rápidamente. Quiero correr, pero sin moverme. Escribir, mas no cualquier cosa. Escribir poesía. **** Aprovechar la ventajosa estrategia de las letras y la palabra,  escribir mis ánimos de un modo único. En mi cabeza no cabe todo. Trato de aventarlo y expulsarlo de mí. Mientras tú, allá afuera, te regocijas en ingenuidades.  Banalidades que no puedo tolerar. Se abrazan, se besan, bailan, se quieren a lo lejos, los miro. Aplauden, ríen, se envician, envenenan, maltratan… se llenan de estupidez. Y me sorprende la forma en que pasan los días y sigues haciéndolo.  Pero perteneces y muerdo mi talento por dentro. Luego lo dejo escapar, en soledad, libre, sin ti, sin alguien. Yo, refugiada. Una voz suave y maternal, con una llave especial, intenta abrirme desde adentro. Un golpe de viento y fuego me cierran la boca. ¡Quédate! Tú no pert...