De: la desvergüenza del que golpea
Para: el que recibe el golpe y lo besa
Hablemos de amor,
de cómo no corresponde a nada dicho o por decir.
Eres tan enorme, tan grande. Podría comerte.
Caminamos por una vereda
Las manos no se tocan,
las del otro con las mías,
no se tocan.
Hay letras que no perdonan las experiencias de la vida y se indignan por no alcanzar la descripción adecuada...
y se retuercen los dedos del artista tratando de dar un golpe certero, una palabra, un idioma.
Cada tecla es diferente. No se mueven sin el permiso del artista.

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