Diálogos de tú a tú "¿Qué me dices de la vida?"


-¿Qué me dices de la vida?

- Soy libre. Lo fui desde pequeño. Sin maestros, es decir sin padres, mas que los que yo quisiera; maestros entrando y saliendo, de idea en idea en mi cabeza, de libro en libro.

-¿Dices que no tuviste padres? La vida también son experiencias, son trabajo. Es inconformidad.

-La inconformidad es común entre nosotros  los que pensamos, amigo. Tengo experiencia, alguna, en cierto tipo de cosas. Me gusta retratar momentos. Trabajo en ocasiones. Tú me conoces. Tuve papá y mamá. Pero fueron maestros muy difíciles. Hicieron sudar mi cerebro y constantemente me limitaron, como creen  debe ser.

-La inconformidad es un tema que me aqueja. Me pregunto, amigo, ¿Por qué se facilita enfrentar a gigantes desde quiméricas trincheras?

-Los gigantes se ven de lejos, están mejor ubicados. Ubica al presidente, ubica al hombre más rico del mundo. Fácil... Fácil, también, poder odiarlos. Las trincheras, de lo que sea, son trincheras. No juzgaré.

- Esos gigantes son como imanes. Nos atraen, nos obsesionan. ¿Por qué nos esforzamos por ejemplo en cuestionar a Dios o al SISTEMA?

-Es lo mismo. Dios explica muchas cosas, es blanco y negro, lo bueno y lo malo. Justicia, injusticia; racionalidad-irracionalidad. Es un gigante. El Sistema, no tiene tantos contrastes, simplemente es absurdo. Como gigantes, tienden a ser complejos, complejísimos. En cuando te adentras en sus problemas no tienes salida.

- Entiendo. A mí me repugna el sistema. Por más que intento comprender, en ocasiones me gana la furia. Pero... Si somos así de críticos con los gigantes ¿Por qué nos cuesta trabajo gritarle IMBÉCIL al que patea un perro?

-No lo sé. Es difícil comprender qué debemos hacer, personalmente, para cambiar radicalmente al mundo. Es difícil enfocarnos en lo importante. Al final de cuentas y al pasar los años cada uno de nosotros comprenderá que unos cuantos elegidos intentarán cambiar al mundo y enfrentarse a los gigantes.

-De igual manera necesitarán de todos. Pero lo que a mí me parece más importante es que día con día nosotros estaremos chocando frente a frente con la cantidad de personas, gente inhumana, que hace de la vida diaria algo insoportable. Que no podremos callar y les gritaremos en su cara hipócrita: IMBÉCIL.

-¡Sí! Abogado imbécil, contador imbécil, médico imbécil, veterinario imbécil, hombre imbécil, mujer imbécil... ¡Cómo me gustaría que la justicia te arrancara los ojos con que observas las desdichas que causas!.

-¡Así amigo! Y dime... ¿Qué me dices de la vida?

Comentarios

Entradas populares de este blog

Silencio de Tierra

No más

¿Sigo siendo?