LUNA
Mira la luna, eterna musa de mis ojos cansados. Observa que está lejos, que es una salvación. Alcánzala con un dedo, intenta sujetarla y tu corazón se alegrará ante la mentira:
nunca será tuya.
Miro la luna y río...
mira la luna y ríe...
miran la luna y ríen...
miramos la luna y reímos.
Él miró la luna, sólo la miró, y quedó enamorado:
Las noches gemían temores de desaliento. Sería de sus ojos, siempre sería de sus ojos; nunca podrá tocarla ni saber en realidad que existe. La importancia radica en su enamoramiento desinteresado.
Ella olvida que ha mirado la luna:
Entierra su cabeza en el mar o en las montañas. No se atreve a soñar en la oscuridad. Es tragada por el sol, aún más infinito. Ella no quiere luna, no quiere alivio; llora inconsolable...
Pero sus lágrimas se evaporarán cuando llegue la noche y todo se torne más fácil.
Son ellos los que aminoran los sueños:
los que se engañan y creen saberlo todo, los que desvaloran... los qu...