ángeles diminutos
Y el placer de hacer historia...
[... ] dejemos lugar en los anales
para ese ser, inicialmente oscuro,
que sueña lo que fragua,
que fragua lo que sueña.
Este metal se hunde
con más profundidad que tu mirada,
pero quiere ser ella.
Este punto metálico penetra
el papel y su origen.
Este metal te toca y te trastoca:
hará de tus sábanas banderas
pero nunca de paz.
Porque si no llegas nunca, ya has llegado:
la victoria comienza
en la declaración de guerra.
Vicente Quirarte
Así queremos capturar lo que se nos ha salido de las manos. O haciendo historia de cosas que parecen vanalidades pero que no lo son. De lo que parece que no tiene pasado asimilable: (electricidad, cine, aviones... televisión, automóvil... computadora) y ha repercutido en la memoria y confabulación de ella en los seres humanos, tanto que puede parecer un progreso o un optimismo por el avance y la evolución de la humanidad. ¿Será?
Así como Foucault ha hecho historia de las estructuras, "invisibles" de poder "invisible", desestructurándolas y dándoles un historicismo, así con "los productos de la modernidad", se debe hallar el génesis "invisible" del BOOM moderno y sus resultados tecnológicos -que hoy son tan normales, tan nuestros, tan naturales, tan bélicos- en la vida de la mayoría de la comunidad(más en las que habitan las ciudades). ¿Qué ocurrió en la mente de las personas ante la primera impresión de ver un foco prenderse, una pantalla que reflejaba lo que creían era cierto, un ferrocarril, un barco a vapor, un avión elevarse por los cielos? ¡Qué susto! ¡Qué empuje! ¿Cómo se convirtió la ciencia en un espectro de la vida cotidiana? ¡Y qué sorprendente que, pese a eso que se va aprendiendo mientras el tiempo pasa, los niños se sigan sorprendiendo y preguntándose cómo es que un ser humano puede volar, impulsarse al infinito! ¡O se pregunte por qué hay luz de noche, cómo cabe tanta gente en una pequeña pantalla y si lo que ve en el cine es real o no! Los niños no nacen sabiendo que pueden volar, ¿Cómo? Así de antinatural para los niños como para los primeros espectadores.
Para mí, la belleza de lo antinatural y la emoción de la niñez se fusionan dejando ver una pequeña arista, o punto de partida, de la historia de la modernidad. Sin embargo, como expresión de mi muy personal y buen placer, aunque tenga sus peros para muchos, para todo aquel que sabía algo sobre mis antiguos ángeles, les invito a ver mis nuevos (querubines) "objetos de estudio": los aviones y los niños. La emoción, las preguntas, la expectativa, el peligro, la imaginación, tecnología, ciencia; poder celeste y sometimiento terrenal, en fin. A grandes rasgos, lo anterior estima todo lo que pudiese incluir, todo lo que sea factible, o pueda yo pensar en adherir al tema -que no escribiré aquí, porque es cuestión de aburridos procedimientos metodológicos-. Y sin alargarme más: el cortometraje es hermoso y quise compartirlo con ustedes.
Comentarios
Pero sí, definitivamente el texto de abajo es el sincero, es el de las ganas... el mero mero. Ese me emocionó.
Aaah, y perdón por lo de P-asterisco-ta; esos son los riesgos que corre la gente, cuando se pone a leer. Jajaja
Saludos.