¿Quiénes son esos fantasmas?
Y no es una pregunta ontológica...
Qué habrá sucedido con él, con el que casi no logra ser hombre y parece más perro desamparado. Su color, en una tregua con el sol, se opaca bajo el grueso y sucio disfraz de la pobreza. Pareciera, a simple vista de gente simple, que no es uno de “nosotros”. ¿Nunca te has preguntado qué ha salido mal? ¿Porque no son, por qué no están? ¿Por qué su mirada es siempre triste, sus labios grises, sus píes vírgenes? ¿Por qué despreciamos ese olor que es la mera esencia de la ciudad? ¿Por qué nuestra repulsión hacia ellos... los otros, los olvidados, los que ya ni de la calle son?
Mejor asiento que las banquetas, no hay. Mejores cortinas que las paredes que los separan del hogar dulce hogar, tampoco hay. No hay mejor techo que el cielo, ni mejores hermanos que los sabuesos. No hay música, no hay comida, no hay dinero para comprar agua. Hay tristeza. ¿Qué pasó?
No me he respondido al porqué de que estén ahí, de que existan aquí. Quizás sean situaciones particularmente particulares, así como diferentes ríos que se unirán en un mismo mar. Quizás la calle sólo sirve de gran basurero que recoge a la gente “inservible”. Yo no sé. Usted ni se moleste en responder. Del porqué de las cosas puede que no provenga una solución (cosa que sería interesante encontrar); y aunque así fuera, cómo creemos tener el “porqué verdadero” de las cosas. Las causas de los efectos se esconden, se pierden, se confunden, en el instante en que surgen. Es difícil, pues, explicarnos la vida así.
Usted, señor común, podría decirme que él o ella están tumbados en el suelo durmiendo bajo periódicos que no saben leer porque “el pinche gobierno es un corrupto que no hace nada por nadie...”. El señor psicólogo, experto en inadaptados, aludirá a trastornos mentales que no permiten la adaptación a la Cultura ni a la Sociedad. “Pues que se pongan a trabajar”, diría mi objetiva hermana, “están así porque quieren... drogadictos, limosneros y flojos”. El que no quiere ver, tal vez diría “ yo creo que les gusta estar así ¿no? Si no les gustara, ya hubieran cambiado".
En fin, son fantasmas a-culturales que también son seres humanos. Tenemos algo de ellos y ellos algo de nosotros. Son el aviso de que la cultura se atomiza en ambivalencias, de que todo no es blanco blanco, ni negro negro ni tampoco un híbrido gris. Hay algo blanco, lo hay, y hay algo negro, también (aclarando que no me refiero a lo bueno y lo malo, con eso de los colores). Sin embargo sí podríamos pensar en un casi gris teórico y dialéctico (ya no digamos metafísico) para considerarlo, escribirlo, representarlo y cuestionarlo. Esos seres deambulando por las calles del mundo son el gris resultado de... muchas cosas, blancas y negras. Sólo hay que tomarlos a veces en cuenta, hay que pensarlos, mirarlos a los ojos, vernos en ellos;hacer que de algo sirva nuestro cerebrito evolucionado.
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... Algo sucedió con esos fantasmas.

Comentarios
Al parecer está muy inactivo el changarro!!
Ay...!
Saludos!