¿Quiénes son esos fantasmas? Y no es una pregunta ontológica... Qué habrá sucedido con él, con el que casi no logra ser hombre y parece más perro desamparado. Su color, en una tregua con el sol, se opaca bajo el grueso y sucio disfraz de la pobreza. Pareciera, a simple vista de gente simple, que no es uno de “nosotros”. ¿Nunca te has preguntado qué ha salido mal? ¿Porque no son, por qué no están? ¿Por qué su mirada es siempre triste, sus labios grises, sus píes vírgenes? ¿Por qué despreciamos ese olor que es la mera esencia de la ciudad? ¿Por qué nuestra repulsión hacia ellos... los otros, los olvidados, los que ya ni de la calle son? Mejor asiento que las banquetas, no hay. Mejores cortinas que las paredes que los separan del hogar dulce hogar, tampoco hay. No hay mejor techo que el cielo, ni mejores hermanos que los sabuesos. No hay música, no hay comida, no hay dinero para comprar agua. Hay tristeza. ¿Qué pasó?
No me he respondido al porqué de que estén ahí, de que exist...