A las groserías...



Y seguimos...

jugando con las palabras,

que al cabo son nuestras.

Nosotros las hacemos y

podemos deshacerlas si queremos...


Nota aclaratoria: Se han deformado las groserías, debido a que pueden dañar la susceptibilidad de lectores muy sensibles.


*




“Trinche vida. Los hombres se van de endejada en endejada, ya no los aguanto”, platicaba una mujer , obviamente desocupada, aparentemente preocupada, por la bocina del teléfono a su mejor amiga. “Sí, te entiendo amiga, pero ya te he dicho caona que lo dejes y te busques otro”, respondía una chillante voz del otro lado. “No es tan fácil we, éste ya me tiene hasta la mother pero sé que hay peores”, se disculpaba y se contradecía la indecisa mujer. “Bueno, aguántate entonces. Pero si hace más endejadas tu we ese, me dices y te convenzo para que lo mandes a la ingada”. “Está bien, pues, me voy porque no tarda en llegar”. “Adiós”… “Adiós”.



“Ya llegué vieja. ¿Qué hay de comer?" y cerró la puerta al instante. El señor de la casa se dejó caer en la silla del comedor y miró entusiasmado a su mujer.“No, pues, compré un pollo rostizado porque el inche gas se terminó”, dijo ella. Al instante el señor respondió.


“¡Me lleva el arajo! Ese endejo del gas y sus endejadas. Pero es bien endejo, me cae. Voy a tener que mentarle la mother muchas veces mañana para que deje de hacer sus endejadas tantas veces. Me cae que es bien endejo”, Y mordía el señor su pollo, y se le caía de la boca y lo recogía para por fin tragarlo. Tomaba su refresco y con la suficiente salsita sobre el pollo, se enchilaba y se enchilaba. “Ah, nomás me encabona ese endejo con sus endejadas. Ya ni mi pollo disfruto bien. Endejo. Pero mañana lo mando a ingar a su mother vieja, y tedrás tu gas”. La mujer, obviamente desocupada, le cambió la conversación.


“Me habló Sonia y le dije que eras un endejo, pero que eras el mejor de los endejos entre los endejos.” Y rió… “Inche Sonia, se toma todo bien inche en serio. Me dijo que te dejara. Ni que tus endejadas fueran para tanto. Inche Sonia, je, je”. Y la mujer se fue a la cocina a hacer cosas de cocina.


“¡Ay Vieja! Tú siempre de inche chistosita. Síguele diciendo tus endejadas a la Sonia y no te vuelvo a contar mis endejadas del día. Además, ni te afectan tanto. Inche Sonia. Inche tú vieja. Deja de andar gastando teléfono con tus inches pláticas de lavadero”. Pero seguía degustando al triste pollo. La mujer respondió. “Ja, ja, por eso te quiero, mi endejito preferido”. Le besó la frente, le retiró el plato, donde sólo quedaban los huesos del cadáver que en algún momento fue un pollo y se volvió a la cocina.


Su marido sólo se levantó del asiento, bostezo ricamente y volteando a ver a su mujer le dijo “Ah! Ese inche endejin del Chalo, por su culpa que inche ricura de pollo me acabo de tragar. Ya ni tan endejo el buey. Pero no se salva de su mentada de mother. Mañana que te traiga el gas sin falta. Inche Chalo endejin, me cae re’ bien”. Se fue el señor a ver la televisión a la sala.


"Mira", dijo la mujer, "ese es un ejemplo de otro hombre más endejo que tú. No sé cómo inche Lucha sigue con Chalo. Él es un endejo, pero allá ella que se deja". El señor habló por última vez. "Sí vieja, Chalo endejo y su vieja más. Pero ya basta de tanto chisme, que ya empezó Chin-Chin el que no se ría y sus endejadas me dan mucha risa".


Ya embelesado en la tele, el señor sólo esperó a que su mujer terminara de lavar los platos sucios y se recostara a su lado. Rieron y rieron... "¡Qué endejadas!", repitieron.

Comentarios

Borchácalas ha dicho que…
Chinga, lo peor de todo es que así son las parejas promedio de este México.
Dianuleezza Arroz ha dicho que…
jajaja está muy sexy, pero sólo suena bien cuando la gente sabe maní-obrar con las palabras, porque las conoces.
Aaaaah, yo estoy chapada a la antigüíta, creo, pero... sé reconocer las cosas bien hechas jaja.
Saluuudos ^_^

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