Primicia de incertidumbre
A mi sombra...
Estamos, yo y mi sombra, a la orilla del océano, a la orilla de cualquier incertidumbre. Estamos pasando de largo por el mundo y dirigiéndonos, completamente, hacia lo que no sabemos. Caminamos con paso firme. Pies de arena que se deshacen con un toque de cualquier señal de vida, que no sea la nuestra.
[No hay que negarlo: Sólo la madre mente nos permite la creación de un cielo y un infierno, un bien y un mal… un todo y un nada, un ying y un yang, un árbol roto y un aire sucio...]
Sus ojos, los de todos ustedes, y los míos, se separan del mundo con una línea imaginaria que señala lo infortunados que somos
y lo pobre que pensamos.
En fin, aquí entre nos, somos animales. Pero animales sapiens-sapiens que aman, que sienten, que asesinan a otros sapiens, que bailan, cantan, escriben.
Animales que piensan sobre lo que han arruinado por pensar tanto.
Animales con la suficiente cabeza para darse cuenta de lo que hacen
y seguir haciéndolo por necedad o por vanidad. Bípedos que nunca, nunca, estaremos solos. Seres humanos, hombres y mujeres a los que los años les reclamarán vivir de prisa.
Y hay personitas que quieren querer a alguien y no pueden. Ven pasar a aquél o a aquella, internarse en mundos que no son los suyos… Y terminan yéndose, uno hacia allá, otro hasta aquel rincón y nunca se encuentran… “Pero qué bueno que se fue” se dirán para consolarse y voltearán a ver a otro… ¿Vas a negarme que el amor, entre dos amorosos, es ÚNICO mientras no tenga pasado ni futuro que lo atormente y lo haga cenizas?
También el amor es una trampa de la razón. Pero es lo más bello entre lo más momentáneamente bello.
[No hay que negarlo: la duda inunda nuestras cabezas, las de todos los animales sapientes, y es lo que nos caracterizará hasta la muerte.]
Por eso, no deberíamos preocuparnos si algo viene y luego se va regresando o se va para siempre. Ésa es nuestra génesis. Ser mientras dure. Somos lo que somos, fuimos lo que fuimos y seremos lo que seremos. Somos puro amor y somos todo lo contrario:
Carne de la carne
Alma del alma
Amor del amor
Llanto del llanto
Calma de la calma
Lo somos todo.
Y vivimos, en cambio, con la incertidumbre en la mano y a la orilla del mar.
Estamos, yo y mi sombra, a la orilla del océano, a la orilla de cualquier incertidumbre. Estamos pasando de largo por el mundo y dirigiéndonos, completamente, hacia lo que no sabemos. Caminamos con paso firme. Pies de arena que se deshacen con un toque de cualquier señal de vida, que no sea la nuestra.
Esperamos el llamado que sea: Un chiflido de aire impuro, una cachetada de gaviota, una complicidad del cielo. Tenemos la esperanza de quien no busca y pretende encontrar. Pero, a eso vinimos todos los humanos
a esperar lo que no ha pasado
a desear lo que no tenemos
a desperdiciar LO ÚNICO
[No hay que negarlo: las palabras se secan mientras uno las dice. El lenguaje está lejos de rascar nuestro tuétano.]
Comentarios
Estamos condenados al eterno retorno; toda la vida, todas las vidas son cíclicas; es mejor pensar en disfrutar el ciclo, hasta que lleguemos al inicio, y otra vez.