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Mostrando entradas de noviembre, 2008

Conjunto

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A quien "se dé un tiempito" pa' leerme... Hipnótica y abrumadora realidad, en letras que suponen un ideal o en temas que pretenden estar ahí, en la verdad. El ambiente oscuro a veces se acurruca en mí, me colma de negros panoramas. Creo, entonces, que nunca entenderé. Y mi cabeza cae sobre mis pies, y la pateo cual balón, para aventarla lejos, muy lejos... y ahí va: Mis ojos se contaminan de tierra; mi boca se fractura. El constante rodar ya no valida soñar, Los persistentes golpes señalan anhelos rotos. Sólo espero que termine el mareo, que la pendiente parezca menos eterna, que mis ojos, pase lo que pase, sigan abiertos, para que me den cuenta, un poquito, De que sigo siendo aquí. II Te cuento que hay gatos que, admirando la noche desde la azotea, se dedican a divagar y a pensar en qué escribir al otro día. Son gatos escritores, que se inspiran por las noches y ienen material inacabable para sus papiros matutinos. Se sientan en pequeñas sillas, frente a pequeñas mesas,...

Opúsculos sobre felicidad y otras palabras

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A la memoria de Walter Benjamin (1892-1940) y de muchos de sus coetáneos; inspiración momentánea para escribir sobre lo que sea. I ¿Por qué el hombre no es feliz? Puede que el hombre no sea feliz, porque lo alejaron de su naturaleza, lo obligaron a razonar su vida y, por tanto, a ser infeliz. En palabras de Freud, no somos completamente felices, no conocemos la felicidad más que de fachada, puesto que nuestra noción de felicidad está limitada por nuestras pasiones (o pulsiones) –carnales, libidos- inmediatas o, en su defecto, en evitar en definitiva el sufrimiento. Esa es la felicidad, una mentira limitada por el placer corporal o el miedo por no llorar después. Mario Benedetti escribió, por otro lado: “Esa felicidad, al menos con mayúscula, no existe; ¡ah! Pero si existiera con minúsculas, sería semejante a nuestra pre soledad”. Es, al caso, la misma cosa… A mí me cuenta solamente aquel compañero, a través de Freud, que se dio cuenta porqué era infeliz: “No hay más que sacar una pi...

Primicia de incertidumbre

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A mi sombra... Estamos, yo y mi sombra, a la orilla del océano, a la orilla de cualquier incertidumbre. Estamos pasando de largo por el mundo y dirigiéndonos, completamente, hacia lo que no sabemos. Caminamos con paso firme. Pies de arena que se deshacen con un toque de cualquier señal de vida, que no sea la nuestra. [No hay que negarlo: Sólo la madre mente nos permite la creación de un cielo y un infierno, un bien y un mal… un todo y un nada, un ying y un yang, un árbol roto y un aire sucio...] Sus ojos, los de todos ustedes, y los míos, se separan del mundo con una línea imaginaria que señala lo infortunados que somos y lo pobre que pensamos. En fin, aquí entre nos, somos animales. Pero animales sapiens-sapiens que aman, que sienten, que asesinan a otros sapiens, que bailan, cantan, escriben. Animales que piensan sobre lo que han arruinado por pensar...