Sólo un día malo (eso digo yo)




Un frío polar se alimenta de mi mirada soñadora...
Del papel a la máquina.




Para ella sería un día normal. Comúnmente despertaría con el mismo sueño, la misma pesadez en los párpados de la mirada, el mismo frío de mañana temprana, y los constantes recuerdos de días infelices. No podría evitar sentirse sola, en un cuarto helado y lejano de todo, como ella misma. Todo el día pasaría normal y, en tono negro, su río no daría indicios de querer encontrar el mar.

Sin embargo, al caer la noche, ella procuraría escribirse así misma para curar sus soledades. Serían manuscritos cariñosos, de amor puro a ella misma y sólo con ella. Miraría el reloj cada que perdiese inspiración y notaría el complot que le juega el tiempo, retrasando los minutos en vez de seguir adelante.

Cansada de estar consigo misma, ella optaría por dormir un rato. Acostada sobre su cama, le bajaría el volumen al reproductor y a la canción a tono: una de Ismael Serrano; comenzaría, entonces, a planearse una vida nueva y mejor. Se repetiría a sí misma esperanzas para sobrellevar esos instantes de fría vida.

Por fin, se recostaría de lado, en la postura que desde niña la hacía dormir con sueños más hermosos. Cerraría los ojos. "Cuenta hasta cien", se repetiría. "Uno, dos, tres, cuatro, ¿Qué voy a hacer mañana?". Los pensamientos de una mañana obsoleta le interrumpirían su rito del sueño. Volvería a acomodarse y, tarareando la canción con que Serrano acostumbra arrullarla, se dormiría. Pensaría que sus esfuerzos y su soledad momentánea algún día valdrían la pena y que, por lo menos en su sueño, parte del anhelo se haría realidad.

(Al otro día todo mejoraría...)


Denhi Miranda

Comentarios

Isaac ha dicho que…
Para él sería una noche normal. Pero el frío de afuera rebasó las fronteras de común acuerdo, logrando penetrar más allá de la seca piel. Cuando despertó era todavía de noche. El viento se deslizaba a baja altura, helando el ajedrezado suelo. Apenas arrastraba el pie izquierdo cuando se dio cuenta del silencio, se levantó evadiendo múltiples obstáculos, desorden habitual que en la noche parece incrementar su tamaño.
Salió del cuarto sin poder aún abrir los ojos, paseándose los dedos por la cabeza, preguntándose si será el único descalzo que ve por la ventana preguntándose por su soledad. Enseguida bebió un baso de agua, faltaba poco para el amanecer, faltaba poco para ponerse los zapatos y andar.
Roberto Urra Sandoval ha dicho que…
Bueno. ¿Era un día malo o un día normal? O lo normal es malo. Lo bueno de lo malo es que después viene lo bueno.

Eso opino.
Anónimo ha dicho que…
...y acomodarse la corbata XD

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